martes, 13 de junio de 2017

ESTOY ENGORILADO...

De todas las cosas que me han dicho en el ultimo año, este puede ser uno de los "piropos" que mejor me ha sentado... y lo cierto es que si, me siento fuerte, poderoso, imparable, pletórico... llegará el bajón, pero mientras no llega, estoy disfrutando de un estado de forma excelente... paso a explicarlo...

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hace ya algun tiempo...

Buff, casi 5 meses sin volcar mis barrenadas mentales en este lugar tan socorrido.... Por lo que, ahí va una cuestión...

Si de repente sufriésemos un ataque con bombas de pulso electromagnético, ¿que haríamos la mayoría al encontrarnos sin móvil? Y me incluyo por ser politicamente correcto, pero todos los de mi quinta o mayores que yo, sabemos lo que es la vida sin redes sociales enlatadas y sin e-mails... Esto hace que recuerde la ultima vez que escribí una carta a mano (un folio, solo... al amigo Tomas para mandarle un peculiar y antiguo periódico que salía en Ortigueira, a Leituga como lle chamaban alí) y tenía calambres en la mano derecha...

No me quiero imaginar a más de un chaval, de esos que no se guardan JAMAS el teléfono en el bolsillo, teniendo que prescindir de el... Los primeros días serían tremendos, malísimos... (abierto debate, espero comentarios)




martes, 26 de julio de 2016

Hij leefde in A Lobeira

Si amigos, si, "vivía na Lobeira" porque ya no vivo, aunque quiero creer que los próximos tres años van a ser como si A Lobeira extendiese sus condominios hasta el pedacito que ocupe mi casa aquí al sur de la provincia de Limburgo.

Llevo aquí poco más de una semana, y ya tengo un montón de curiosidades que contar. Seguro que algunas ya las conocíais pero otras posiblemente no. 

Cuando llamas por teléfono a un Holandés, por lo menos a los que yo he llamado, te responden con su nombre o apellido. Si ellos me llamasen a mi o a la mayoría de la gente que conozco, acabarían

martes, 19 de julio de 2016

Una nueva aventura

El pasado domingo 17, tras una suculenta comida en uno de los mejores restaurantes de Valdoviño ( o incluso de la comarca),  muchos besos y abrazos, despedidas, buenos deseos y alguna que otra lágrima (no mía, aún), inicié una nueva aventura viajando hacia el pais donde estará mi nuevo hogar en los próximos tres años: Países Bajos (más comunmente conocido como Holanda). Concretamente a la provincia más al sur, Limburgo. Para un flipado de las maquetas como yo (solo me flipan, no las monto ni las colecciono) siempre es alucinante volar en ventanilla, a pesar de mi vértigo galopante y creo que crónico. Me fascina ver como todo se va haciendo más y más pequeño, hasta que se empiezan a ver los penachos de nubes como si fuesen algodones de azucar flotando en el cielo. Pero este viaje no comenzó en avión, antes tuve que pasar por 2 viejos conocidos, mi coche, el cual dentro de poco tendré conmigo otra vez, alli a donde me dirijo; y el tren hotel, al cual le auguro uno o dos años mas de existencia ya que, a mi, personalmente, siempre me pareció pretencioso lo de llamarle "hotel" (incluso a veces lo de tren se le viene grande), a todo lo mas debería llamarse tren pensión o tren cama, porque no llega ni a "bed & breakfast". Tras 12 largas horas de traqueteo llegué a "Mandril" donde pase una agradable mañana con un colega hasta eso de las 14:00 que me acercó a la terminal para comer algo antes del embarque en el vuelo que me llevaría a la siguiente etapa de mi periplo. Fue un vuelo tranquilo y "nuevo" para mi. Tras el aterrizaje, descubrí cuan largo puede hacerse una terminal de aeropuerto si vas pensando en que no marcaste de ninguna manera tus dos maletas nuevas de color azul marino. No tuve problemas con las maletas ni tampoco en la ventanilla del alquiler de vehiculos. Gracias al navegador incorporado no me perdi en mi camino hacia la provincia de Linburgo y debido a la relajacion, me he fijado en varias cosas. Una de ellas, que aquí apenas hay relieve, no hay montes, y mucho menos montañas. Y otra cosa que no se ve, son eucaliptos. A pesar del agua que tienen, no la malgastan con eucaliptos. Me chocó, me pareció curioso. Tras 200 km de limites de velocidad cambiantes, llegué a destino, cansado y morriñento, pero ilusionado por la nueva aventurá que tan solo acaba decomenzar...

Continuará

sábado, 25 de junio de 2016

Os llevo conmigo

Fue una mezcla de emociones, un poco de alegría, bastante tristeza, un pellizco de nerviosismo, y tal vez, algo de nostalgia. Quizás, el haber estado recordando viejos tiempos con la que en su momento consideré como mi "hermana mayor" y hoy tengo por una buena amiga, también influyese. El caso es que esta tarde no fui capaz de contener durante más tiempo dichas emociones y durante algo más de 10 minutos, mientras sonaban Lori Mellers y conducía mi coche, lloré... Desaté el nudo, que desde por la mañana temprano, al mismo tiempo que le decía "hasta otra" a una habitación vacía, comprimía mi garganta. Las lágrimas, que hasta tres veces intentaron salir de mis ojos a lo largo de la mañana, cada vez que me despedía de alguien, corrieron por mis mejillas y mi nariz se atascó... Por momentos la alegría ganaba la batalla y me reía, llorando, de mi mismo, de lo bobo que parecía intentando cantar la canción mientras lloraba... En otros momentos era la emoción la que ganaba y la piel se erizaba sin causa aparente, más la que mandaba sobre todas, era la tristeza, que propició larguísimos sollozos, hasta me tapaba la cara para que los coches que se cruzaban conmigo no viesen mis muecas... Aun ahora se me humedecen los ojos, pensando que no volveré a hablar de rock con Joaquín, no volveré a tener una discusión visceral con Adriano ni volveré a bromear con mi jefe... No le volveré a decir a Chema que me debe una birra, ni le diré a Manolo que se lo coma todo, no volveré a hablarle a Dioni hasta que me diga que pare porque se muere con las ganas de fumar, no volveré a caminar con Antonio, ni tampoco correré más con Roberto "malo"... Lloro de nuevo, ¿seré tonto?... No volveré a animar a Roberto "bueno" a que siga así, que lo está haciendo cojonudo, ni le volveré a llamar guapísima a Ana ni volveré a pedirle un favor a Carol... No volveré a pisarle la palabra, o al menos intentarlo, a Guillermo; ni tampoco volveré a obligar a Alfonso hacer 9 flexiones... Tampoco le pediré consejo profesional ni un cambio a Jose ni volveré a hacerle muecas a Isa mientras me mira con ese par de ojazos que tiene... Y no, no volveré a decirle a Merche si me graba, ni a Marijose que me encanta su sacapuntas y su calendario (y su bolso, que eso no se lo comenté nunca), tampoco le recordaré a Carlos lo que le falta por hacer ni saludaré a Javier en el pasillo. No volveré a charlar con Mariangeles en un restaurante ni tendré esas charlas de media mañana tan animadas con Maite. Y no volveré a dar envidia (de la sana) a Maria José...
No lo volveré a hacer, al menos en persona, y al menos durante los próximos 3 años. Os echo de menos a todos, como hacía tiempo que no echaba de menos a nadie, y os seguiré echando de menos, cabrones, que me habéis dejado tocado... ¡Va por vosotros! Hacía mucho tiempo que no lloraba tanto por compañeros, y eso solo significa una cosa, que he estado muy a gusto entre vosotros... Podéis estar orgullosos de que un poco de todos vosotros, viajará conmigo en esta nueva etapa que se avecina... Pero tranquilos, que esto no es un adiós, es solo un hasta luego.. Espero que una de mis lágrimás os esté asomando ahora por un ojo, porque eso significa que el cariño es recíproco...